viernes, 1 de diciembre de 2017

El oráculo

Todo estaba perfectamente estudiado, ésa y no otra era su tranquilidad. Sería un mártir, un apóstol, y como buen hombre de fe debería aceptar su destino, por más que éste se vistiera de negro abismal. Así pues, dejó sobre su escritorio un sobre, con el sello de la institución: <<A la meva familia>>, rezaba en él, con una firma estampada en perfecta línea horizontal. "Endarrere aquesta gent tan ufana i superba", murmuraba entre dientes, mientas cerraba el portón y pensaba en la posibilidad de que quizá el oráculo jugó nuevamente con los sujetos para volverlos a engañar.

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